Vivir junto al Mediterráneo tiene un precio silencioso: la humedad. En Calpe, con ambiente salino, brisa marina y viviendas de distintas épocas, las manchas, el moho y el «salitre» que levanta la pintura son de las consultas más habituales antes de una reforma. La buena noticia es que casi siempre se pueden resolver, siempre que se trate la causa y no solo el síntoma.

Cuatro tipos de humedad que conviene distinguir
- Condensación. El vapor de agua del interior se enfría al tocar una superficie fría (esquinas, detrás de armarios, ventanas) y aparece moho negro. Es típica de viviendas poco ventiladas y de segundas residencias cerradas durante meses.
- Filtraciones. El agua entra desde fuera o desde una instalación: terraza o cubierta sin buena impermeabilización, fachada fisurada, bajantes o tuberías con fugas. La mancha suele crecer tras las lluvias o con el uso del agua.
- Humedad por capilaridad. El agua del terreno sube por el muro. Afecta a plantas bajas, garajes y casas antiguas, y deja una franja húmeda en la parte baja de la pared.
- Salitre (eflorescencias). No es un tipo de humedad en sí, sino el rastro: las sales que arrastra el agua cristalizan al evaporarse y aparece un polvo blanco, la pintura se ampolla y el revoco se disgrega.
Por qué la costa lo complica
El aire marino contiene sales que se depositan en fachadas, terrazas y carpinterías. Además, la humedad ambiental es alta buena parte del año y muchas viviendas permanecen cerradas fuera de temporada, sin ventilar. Todo ello favorece tanto la condensación como el deterioro de materiales poco preparados para este clima.
El error más común: pintar encima
Dar una mano de pintura «antihumedad» sin averiguar de dónde viene el agua da buen aspecto unas semanas. Después la mancha vuelve, más fea y con la pared más dañada. Antes de pintar hay que localizar el origen, repararlo, dejar secar el soporte y solo entonces acabar.

Qué se hace en una reforma bien planteada
- Diagnóstico. Visita, revisión de cubierta, terraza, bajantes y fachada, y comprobación de si la mancha cambia con la lluvia, la estación o el uso del agua.
- Reparar la causa. Impermeabilizar la terraza, sellar fisuras, sustituir tuberías o bajantes defectuosas, o drenar el muro en contacto con el terreno.
- Sanear el soporte. Picar el revoco afectado por sales, limpiar y dejar secar el muro antes de revestirlo.
- Revestir con materiales transpirables. Morteros de saneamiento y pinturas que permitan evaporar la humedad residual, en lugar de sellarla dentro.
- Mejorar la ventilación. Extractores en baños y cocinas, ventanas con buen cierre y, si la casa queda vacía, ventilar con regularidad para evitar la condensación.
- Elegir materiales para ambiente marino. Carpintería de aluminio con tratamiento adecuado, herrajes y tornillería inoxidables y evitar el hierro sin protección en exteriores.
Antes de comprar o reformar una vivienda: qué mirar
- Manchas, pintura levantada o polvo blanco en la parte baja de las paredes.
- Olor a cerrado y moho en armarios, esquinas y techos.
- Estado de la terraza o la cubierta y de las bajantes comunitarias.
- Ventilación real de baños y cocinas.
- Si la vivienda estuvo cerrada: pregunta cómo se ventiló y si hubo filtraciones anteriores.
¿Y si ya tengo humedades?
Cuanto antes se diagnostiquen, más sencilla y barata suele ser la solución, porque la humedad prolongada acaba afectando a revestimientos, carpintería e instalaciones. Si estás pensando en una reforma, es el mejor momento para tratarlas: con las paredes abiertas es más fácil llegar a la causa.